Como marca el protocolo de la gloria, sonó el himno del campeón se disparó el confeti dorado, se alzó el trofeo, se desató la algarabía y florecieron las camisetas conmemorativas de la hazaña. Eran de color rojo pasión y en el dorso se podían leer el eslogan ‘Dueños de nuestro destino’. El lema presidió la celebración de una de las medallas más sufridas del baloncesto español; la 16ª medalla de la selección absoluta, el cuarto oro de su historia.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/1LGTqTI
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire