No mira el reloj, no es exhortativo en sus respuestas y se entretiene y gobierna las palabras igual que el balón. “Me gusta hablar tanto de fútbol que mi mujer me manda callar casi siempre”, bromea Ivan Rakitic (Möhlin, Suiza; 27 años). Feliz en el Barça, entiende su profesión como algo tan divertido como efímero, por lo que cuida su cuerpo al cuadrado. Y, aunque sabe que juega para los demás, tiene claro que debe dejar su huella. Y en ello está.
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