Gerard Piqué vio el naufragio del Barcelona en San Mamés desde el banquillo. La política de rotaciones de Luis Enrique sentó al central catalán en la Catedral. Sin embargo, después de la caída en Bilbao (4-0), el central fue el primero en llamar al milagro en Barcelona. “Noventa minutos y en el Camp Nou. Yo creo”, colgó el defensa en Twitter nada más terminar el partido de ida.
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