Desde la salida de Xabi Alonso, la posición de mediocentro del Madrid se ha vuelto borrosa, pixelada, un escenario donde han triunfado más los experimentos que las adquisiciones para cubrir ese hueco. Ni Kroos ni Modric son pivotes puros, e Illarramendi y Lucas Silvas, que llegaron para ese cometido, no han encontrado un sitio en el equipo. Con esta necesidad, el Madrid gestiona silenciosa y rápidamente la llegada de Mateo Kovacic, un austriaco de raíces bosniocroatas de 21 años procedente del Inter de Milán. Hay quien atribuye a Kovacic una tendencia ofensiva que le hace descuidar la retaguardia. En el Inter pasó por casi todas las posiciones del centro del campo, en ocasiones como parte del doble pivote, dibujo del gusto de Benítez, cuya primera misión como técnico blanco es encontrar el equilibrio.
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