El Madrid acabó con la lengua fuera en Múnich, donde arrancó con orden y terminó descompuesto en el rancho de Keylor Navas. El Bayern, con un tanto al final de Lewandowski, le endosó la primera derrota de la temporada, oxígeno para el cuestionado Guardiola y un simple capítulo más para el estudioso Benítez, que podrá subrayar que su equipo se jugó las habichuelas sin CR, Benzema y Bale. Demasiada ventaja para cualquier adversario, y no digamos para un equipo del rango imperial del Bayern. Mientras no se agitaron los banquillos con los relevos constantes, el Madrid fue metódico y disciplinado, pero timorato y sin chispa. Con el revuelo del segundo acto se estampó, perdió consistencia y lo pagó. Fue muy inferior.
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