La Liga vuelve con una jornada dispersa como ya es habitual en cuatro días y algunos partidos solapados para cumplir el compromiso de escapar de las horas de máximo calor. Influye el factor ambiental, pero también es tiempo de piernas duras y de ajustes, de obras en muchos equipos que todavía no tienen cerradas sus plantillas. Es terreno abonado para las sorpresas y siempre para la ilusión.
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