La gloria tiene solo un nombre, aunque el trabajo sea en conjunto. La tenacidad, la constancia o el talento son características individuales, pero que se desarrollan entre bambalinas. Una labor oscura. Casi desapercibida. Solo conocida porque quienes integran esa pequeña familia. Carolina Marín, reciente bicampeona del mundo de bádminton, conoce este submundo a la perfección. El último oro, que ganó el pasado domingo, no habría sido posible sin Pablo del Río, su psicólogo. "Me vencí a mí misma durante el Mundial. He hecho un gran trabajo mental", ha asegurado este martes en una rueda de prensa en el Consejo Superior de Deportes.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/1NCUiew
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire