En La Calera, un empinado y largo cerro junto a la inmensa ciudad de Bogotá, los esforzados ciclistas aprietan los dientes mientras los coches silban a su lado. Unos suben por necesidad, otros por afición. Los más jóvenes imaginan que son Nairo Quintana, el gran ídolo nacional junto a James, acelerando en el Tourmalet. Los veteranos recuerdan a Lucho Herrera (Fusagasugá, 1961), ganando la Vuelta de 1987, vistiéndose de rey de la montaña en las tres grandes (Tour 85 y 87, Vuelta 87 y 91, Giro 89). El niño al que sus padres le compraron una bicicleta para ir a trabajar de jardinero mientras estudiaba, y así ayudar con un jornal en casa, fue un pionero del ciclismo colombiano a base de subir cerros como este.
source Portada de Deportes | EL PAÍS http://ift.tt/1eAVt2r
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire