El mejor paso para la normalización del tenis español es que las raquetas recuperen el protagonismo. Y lo hicieron, lo hicieron en la subrepticia Vladivostok, donde más allá de las trabas logísticas que entrañaban la eliminatoria, localizada en la última parada del Transiberiano, el equipo español de la Copa Davis se topó el primer día con un anfitrión de lo más amable. Ni Andrey Rublev ni Karen Khachanov plantearon problema alguno a Tommy Robredo y Pablo Andújar, respectivamente. Ambos resolvieron con solvencia los duelos que abrían la serie y España sumó dos puntos que le dejan a uno solo de sentenciar el compromiso en tierras rusas.
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