Tiene 20 años, es un tallo (1,93) y por sus diamantes, pequeña cresta y demás ornamentos, muchos le identificarían como un comercial del barrio londinense de Camden Town. Pero para los aficionados españoles es un viejo conocido, no en vano hace un año apeó a Rafael Nadal de Wimbledon a raquetazos. Y, durante estos días tropicales en Londres, agita el All England Tennis Club, territorio por antonomasia de la tradición, un enclave selecto y estricto en el que cualquier salida de tono no está nada bien vista y suele tener sus consecuencias.
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