Rafa Benítez descubrió que Gareth Bale no es mediapunta. Sucedió en Australia, en Melbourne, donde el Madrid cayó en los penaltis después de empatar sin goles ante la Roma. El primer partido amistoso de la pretemporada servirá al nuevo entrenador madridista para verificar los problemas que debe resolver hasta que comience el curso oficial en El Molinón, dentro de un mes. No son pocas las tareas que afronta el técnico llamado a mejorar al equipo que conquistó la Décima. El primer dilema es el esquema táctico. El 4-2-3-1, sello distintivo del catálogo de Benítez, da síntomas de ser impracticable con esta plantilla. Mucho menos con Bale ejerciendo de enganche.
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