En el primer entrenamiento abierto del Barça en la temporada a excepción del día de Reyes, cuando pueden acudir todos los aficionados, faltó Andrés Iniesta, aquejado de unas molestias musculares que le hicieron abandonar el campo en la final de Copa. “No creo que sea grave porque le he visto saltando en la celebración del título”, expuso entonces Luis Enrique. “Fue inteligente porque podía haber ido a peor y no quiso arriesgar”, le reconoce un compañero del vestuario; “más que nada porque ahora toca la final de la Champions y sabe que le necesitamos”. Así, Iniesta se quedó ayer en la caseta haciendo trabajo específico. “No se me pasa por la cabeza no estar el sábado contra la Juve. De aquí a entonces estaré bien y espero poder jugar y ayudar al equipo a ganar esta Champions tan ansiada”, resuelve el 8. No es la primera vez que llega justo a una final europea, escenario que le reconoce como el jugador azulgrana con más participaciones en los decisivos duelos europeos —Xavi y Messi no jugaron en París por lesión—: el heredero del estilo y el brazalete.
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