mercredi 3 juin 2015

El embrujo de la Chatrier

Tal vez sea trivial, un fotograma anecdótico, producto del azar. Puede, pero ahí va. Ayer, mientras el viento hacía diabluras por todo Roland Garros –tres personas resultaron heridas por la caída de una mampara metálica en la pista central–, Rafael Nadal y su equipo mataban el rato durante el entrenamiento, a la espera de que el vendaval se diera una tregua y les permitiera continuar. Carlos Costa, agente del número siete, y Toni, tío y preparador, jugaban a la petanca con una serie de pelotas desperdigadas sobre la arena de la pista 12. Una bola, y otra, y otra más. Nada. Varios intentos, pero ninguno atinaba demasiado.

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