mardi 19 mai 2015

Cuando el dinero no basta

La imagen fue una estampa elocuente de este mercantilizado Real Madrid al que no hay precio que se le resista, salvo el de los títulos. Cristiano Ronaldo, icono del club, abandonaba Cornellà atribulado. Cabía pensar que el motivo era que su equipo acababa de perder la Liga cuatro días después de haber derrapado en la Champions. Para nada. El portugués buscaba con fe el balón que llevarse a casa, el trofeo habitual para quien marca tres goles. CR había triunfado, su club se había estrellado. Ningún compañero estaba tan risueño como el luso, que puso cara de póquer al verse aislado, sin honores a su alrededor. Pepe, al oído, algo le hizo saber. Hasta Pepe se dio cuenta. No era el día para un do de pecho individual. Sí para que la institución se pronunciara sobre Carlo Ancelotti, o sobre Iker Casillas. A Emilio Butragueño, portavoz tras los partidos, no le pareció el momento día adecuado y se mostró tibio.

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