Uno de los tests que Toyota preparó para educar a Fernando Alonso en la lógica dakariana se concibió expresamente para que mejoraran los conocimientos sobre mecánica de los pilotos. El asturiano no decepcionó al director del equipo, Glyn Hall: “Lo he visto trabajar a 45 grados en medio del desierto. Lo tiene todo controlado”, explicaba justo antes de que se iniciara el Rally Dakar. Apenas dos etapas después Alonso y su compañero Marc Coma tuvieron que demostrar todo lo que habían aprendido.
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