El Madrid atornilló en Brujas una vuelta más su vieja versión de aquella solidez de cuando dominaba en el primer ciclo de Zidane. Sin fluir, se llevó el partido en el Jan Breyden impulsado por una versión rara de sus extremos brasileños, que marcaron sin aparecer apenas. Vinicius no regateó y Rodrygo casi no bailó con nadie. Y, sin embargo, los blancos enlazaron su décimo partido sin perder y como hacía tiempo que no se veía, se llevaron un encuentro en el que nada se jugaban.
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