Un chaparrón de sambenitos se derramó sobre Albert Celades cuando el técnico cayó en el Valencia. Un dardo por aquí: “Está verde”. Un puyazo por allá: “Es una marioneta de la propiedad”. Frases de calado negativo, como que “no tiene personalidad”, “va a poner a Ferran Torres y a Kang In siempre por orden de Lim” o “el vestuario se lo va a comer”, entre otras lindezas, difamaron su aterrizaje forzoso en el vestuario de Paterna en septiembre. Entre medias, el trompazo de un histórico del club como Santi Cañizares: “Cuando estás necesitado de firmar un contrato y te llega la oportunidad de entrenar al Valencia, uno pierde todo concepto de honor y de ética. Creo que no sabe dónde se ha metido”.
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