El próximo miércoles, 11 de diciembre, se cumplen 10 años de un terremoto en el deporte. Tiger Woods, el golfista más dominante del siglo y uno de los mejores atletas de todos los tiempos, anunciaba su retirada provisional. Unos días antes, el 27 de noviembre, había estampado de madrugada su Cadillac Escalade contra un árbol de una casa cercana a la suya en una lujosa urbanización de Florida. No era un accidente sin más. Tiger había salido echando humo de su residencia después de una disputa con su mujer, Elin Nordegren. Ella lo había descubierto todo. Aprovechando que Woods había dejado su teléfono móvil en otra habitación, Elin comprobó lo que ya sospechaba. La modelo sueca se hizo pasar por Tiger en una conversación por mensaje con otra mujer. Las cariñosas respuestas que llegaban al teléfono de Tiger eran la prueba de su infidelidad. Cuando el golfista regresó a por su móvil, se desató la tormenta que acabó con el estadounidense huyendo de casa y con un vecino llamando a la policía. Tiger estaba sangrando en su jardín.
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