Mauricio Macri ganó en 1996 las elecciones a la presidencia de Boca Juniors. Utilizó el club de fútbol como trampolín para saltar a la política: la jefatura del Gobierno de Buenos Aires, primero, y luego la presidencia de la República. Boca siguió siempre en manos de sus colaboradores. Hasta ahora. 23 años después, justo cuando Macri abandona la Casa Rosada, el macrismo ha perdido el control de la institución futbolística más popular de Argentina.
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