Cuando Benzema envió el balón a la red después de que Courtois impactase con él de cabeza, Fede Valverde golpeó el césped de Mestalla hasta en tres ocasiones. De rodillas sobre la hierba, el uruguayo cogió impulso tras el desfogue botánico y culminó el momento de ira golpeando el aire con el puño. A pesar de que sus movimientos sobre el campo desbordan pasión, no es habitual ver al joven centrocampista del Madrid con los sentimientos a flor de piel. Su rabia encontró réplica en todo jugador del Valencia, y en su entrenador, Albert Celades, melancólico en el análisis del empate. “Mi visión es que hemos hecho un muy buen partido y hemos estado cerca de la victoria”, dijo el técnico local, que tras culminar el pase a octavos de la Champions el miércoles a punto estuvo de rubricar una semana ideal para un club siempre proclive a la turbulencia.
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