De todas las posiciones que debes cubrir a la hora de confeccionar una plantilla, posiblemente la más compleja sea la de delantero. No solo por la presión que recae sobre los hombros de un punta como máximo responsable de los goles del equipo; también por la dificultad de dar con uno que encaje como un guante en el estilo de tu equipo. Son muchos los casos de atacantes prolíficos que no han logrado mantener su instinto anotador cuando han cambiado de club. Y son pocos los privilegiados que han mantenido su idilio con la portería independientemente de su destino. Uno de ellos es, sin duda, David Villa.
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