En la atmósfera nocturna del O2, Rafael Nadal choca contra un muro. Pero se levanta, una y mil veces si hace falta, porque nadie compite como él. Firma una increíble remontada frente a Daniil Medvedev (6-7, 6-3 y 7-6, en 2h 46m), gana su segundo partido en el Masters y cuando había tenido pie y medio fuera del torneo revive como un fénix. Aunque le falte chispa, se agarra con uñas y dientes a un escenario hostil que le empuja hacia la puerta de salida. Sin embargo, se revuelve y voltea una situación límite para reescribir un choque que se le había puesto imposible. Ahora, pues, el presente le brinda otra bala. Si el griego Stefanos Tsitsipas cae esta noche (21.00) ante Alexander Zverev, a Nadal le bastaría con ganar al primero el viernes. De lo contrario, habría que sacar la calculadora.
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