Cuando Mary Cain tenía 16 años la llamaban la niña fenómeno del medio fondo. Un cúmulo de récords juveniles en las pistas la había convertido en la atleta más rápida de Estados Unidos. Al año siguiente, el entrenador estrella de Nike, Alberto Salazar, la llamó para que formara parte del Oregon Project, el gran programa de la marca deportiva para la excelencia absoluta en el atletismo. Cain aceptó la oferta considerándola un sueño hecho realidad. “Me metí porque quería ser la mejor atleta del mundo, pero en vez de eso recibí abusos físicos y psicológicos por un sistema diseñado a destruir el cuerpo de las niñas”, revela este jueves en un vídeo publicado por The New York Times.
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