Seis días después de cumplir 20 años de carrera se quedó en el paro, pero apenas tardó 72 horas en firmar otro contrato temporal para estirar su viaje de resiliencia en la élite del baloncesto español. Sergi Vidal (Badalona, 38 años) vive estos días entre el presente inaprensible, el balance inevitable y la cuenta atrás irreversible. “No es una frase hecha. Disfruto cada día porque, a estas alturas, ya no sé cuándo será la última vez que voy a pisar una pista”, cuenta el alero en una charla con EL PAÍS vísperas de su debut este fin de semana con el Manresa. “Me cuesta decir un sí rotundo, pero casi seguro será mi última temporada y ojalá pueda jugarla entera”, afirma con incertidumbre.
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