Después de tres semanas en un callejón completamente oscuro y sin salidas, con una huelga indefinida convocada por las futbolistas de Primera a partir del 16 y 17 de noviembre, algo se ha empezado a mover en varios frentes para salvar a la Liga femenina de fútbol de una crisis que amenaza su expansión. Por un lado, el Gobierno ha activado todos sus resortes al más alto nivel para desbloquear las negociaciones y, por otro, las televisiones, hasta ahora un campo de batalla más entre las partes, se abre como una posible solución ya que promete unos recursos económicos que cubrirían las demandas de las jugadoras. Quedan diez días para firmar un convenio colectivo pionero y evitar el paro.
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