Con los pantanos que rodean Vitoria, y que abastecen al País Vasco, al límite de su capacidad por las lluvias incesantes de dos semanas, lo usual es abrir las compuertas y desalojar el agua. En Vitoria y hablando de baloncesto, cuando Querejeta está al límite de su capacidad de aguante, acostumbra a desalojar el banquillo, y noviembre es su mes favorito. Prefiere que las situaciones no se enquisten.
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