El fútbol depara, de vez en cuando, espectáculos vibrantes como el de San Mamés. Más de noventa minutos de fútbol intenso, sin conservantes ni colorantes, fútbol del Cantábrico, de toda la vida, ante un rival mediterráneo, que se adaptó al medioambiente y aguantó el empuje del Athletic hasta el minuto 87, gracias, sobre todo, a la actuación de Aitor, su guardameta, un producto de Lezama, que por las lesiones y la irrupción de Kepa, tuvo que hacer las maletas. A Aitor le exoneraron en la víspera de sus deberes electorales en una mesa de Mondragón, su pueblo, y se lo agradeció a la Junta Electoral con un partido mayúsculo y una decena de intervenciones ante el bombardeo constante del Athletic. Era el portero con más paradas de LaLiga y en San Mamés amplió su estadística con una actuación soberbia.
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