El Superdome de Louisina, abarrotado con más de 54.000 aficionados, saludó a Carmelo Anthony en 2003 como a una de las estrellas que iban a animar la NBA en los años posteriores. El ala-pívot ganó aquél día el título de la NCAA para la Universidad de Syracusa. No se equivocaron demasiado los vaticinios; tampoco el ‘draft’ de aquel año en el que Melo fue elegido por Denver en el tercer lugar, por detrás del indiscutible número uno, LeBron James. Los Pistons la pifiaron al elegir a Darko Milicic en la segunda plaza de una cosecha suculenta, con Chris Bosh en el cuarto lugar y Dwyane Wade en el quinto.
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