Se decide el primer punto de la serie en un maratón de intercambios del que sale airoso Andrey Rublev. El ruso se sostiene mientras a Roberto Bautista se le agota el combustible en el tramo definitorio de un cruce decidido a dentelladas. Las asesta sin miramientos el joven de la melena rubia, que atraviesa con una lanza –rodillo en el tie break: 7-0– para que celebre su equipo y la memoria del castellonense tenga que volver atrás contra su voluntad. 3-6, 6-3 y 7-6. A comienzos del año pasado cedió contra el entonces 114 del mundo (el británico Cameron Norrie) y en septiembre también cayó en Lille (ante Benoit Paire). Se repite, pues, otra mala experiencia en la Copa Davis, competición que castiga sin medias tintas, a quemarropa.
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