El pasado 31 de octubre, Ansu Fati cumplió 17 años. Ya tiene un lugar en el vestuario del campo Tito Vilanova, la casa del primer equipo del Barcelona en la Ciudad Deportiva. El protocolo dice que los chavales del filial que suben a entrenar con el Barça se cambian en su camerino y después recorren a pie lo más de 100 metros que separan el vestuario del B del campo Tito Vilanova. Ansu Fati no lo hace, tampoco Carles Pérez. La situación de los canteranos, sin embargo, es diferente. Mientras Pérez, 21 años, todavía con ficha del filial, ya jugó las últimas dos campañas en el B, Fati debería estar en el Juvenil A. Lo sabe y no lo olvida.
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