Con la meta de Fez a diez kilómetros vista, el Mini de Carlos Sainz y Lucas Cruz dijo basta. Una avería en el sistema de refrigeración dejó sin opciones a la pareja española en el Rally de Marruecos y el triunfo voló a manos del piloto sudafricano Giniel de Villiers. Sainz había encadenado dos victorias seguidas, en la tercera y cuarta etapas, y llegaba al desenlace de la prueba con opciones de asaltar el liderato de la clasificación general. Pero, a la hora de la verdad, De Villiers no cedió tiempo sino que aumentó su ventaja para embolsarse su cuarto título en Marruecos. Esta vez hacía equipo por primera vez con el copiloto catalán Alex Haro, quien durante años guió a Nani Roma.
source Portada de Deportes | EL PAÍS https://ift.tt/35puUsL
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire