La concatenación de bajas con las que contó Zinedine Zidane para componer la convocatoria, y el posterior diseño de la alineación que se enfrentó al Mallorca no impidió que el once que presentó el Madrid en Son Moix tuviese, sobre el papel, un marcado espíritu ofensivo. A pesar de la ausencia de pilares en esta demarcación como Bale o Hazard -el primero no viajó por lesión y el segundo tras haber sido padre la víspera del desplazamiento-, Benzema, el único superviviente del tridente, estuvo acompañado por Vinicius y Jovic, y secundado unos metros por detrás por Isco y James.
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