Para saludarla hay que doblar el lomo y ponerse a la altura de su silla de ruedas. Es el único, y, sí, impactante momento en que sientes que está impedida, porque se te olvida enseguida. Incluso cuando tiene que esperar a que le pongan una rampa de quita y pon para sortear la carrera de obstáculos que debe de ser su vida diaria. Tal es es el aplomo y la naturalidad con los que actúa. Estamos en el muy exclusivo Círculo Financiero de Madrid, donde va a pronunciar una de las conferencias inspiradoras que constituyen su plan B laboral antes de que el A se le acabe. Lo que se dice nadar y guardar la ropa. Viene de ganar su último oro mundial en Londres y, al terminar, vuelve a Zaragoza para cuidar a su madre hospitalizada. Hiperresponsable parece un adjetivo que le cuadra.
source Portada de Deportes | EL PAÍS https://ift.tt/2OnoWm0
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire