“El ambiente de los campos ingleses es una pasada, te despierta”, dice Rodrigo Hernández (Madrid, 22 años) que dejó este verano el Atlético de Simeone para jugar en el Manchester City de Pep Guardiola. Fue una mera cuestión futbolística, de haberse quedado no hubiera reclamado un aumento de sueldo. “Siempre he dicho que el Atlético ha sido mi casa y tengo muchas cosas que agradecerle, no solo por ese año en el primer equipo, sino por todos lo que estuve como canterano”. Para Guardiola ya se ha convertido en imprescindible y en la selección compite contra el mito de Busquets.
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