Ha crecido dinamitando registros de precocidad hasta convertirse en un factor capital del juego de su equipo y en el más radiante foco de esperanza para su selección. En marzo de 2017 el Bayer Leverkusen eximió a Kai Havertz, que cumplía su primera temporada como profesional, de viajar hasta el Vicente Calderón para disputar ante el Atlético el partido de vuelta de octavos de final de la Champions. El imberbe futbolista debía afrontar en esas fechas los exámenes de acceso a la universidad.
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