La asistencia de mujeres al partido de fútbol que este jueves disputan las selecciones de Irán y Camboya, en la fase clasificatoria para el Mundial de Qatar 2022, marca un punto de inflexión no sólo en la historia del deporte en la República Islámica, sino en la lucha de las iraníes por sus derechos. Este encuentro en el estadio Azadi de Teherán es el primero en cuatro décadas al que las aficionadas pueden acceder sin ser preseleccionadas, y derriba, aunque sea de manera temporal, una barrera en el último país que no permitía la entrada libre de las seguidoras. No obstante, algunas activistas se han quejado del escaso número de entradas que se les han reservado y temen que sea sólo una concesión limitada ante las presiones de la FIFA.
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