En su empeño por hacer del fútbol un acontecimiento divertido e impredecible, Pep Guardiola recorre la frontera entre el juego y el deporte de riesgo. Ante la duda, suele pisar el acelerador. Más o menos lo que hizo para gestionar las bajas de Walker, Otamendi y Laporte, este sábado, en la visita del City al Crystal Palace. Ante la duda, puso a Fernandiho y Rodrigo en el eje de la zaga, maniobra que equivalió a abolir a los defensas centrales.
source Portada de Deportes | EL PAÍS https://ift.tt/2W0K8zR
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire