Cuando Tonga logró la gesta de derrotar a Francia en el Mundial de 2011, la modesta isla del Pacífico se lanzó a la calle para recibir a sus héroes. Habían sido eliminados en la fase de grupos, pero el baño de masas convirtió su llegada en una procesión. Con todo, Francia siguió viva, eliminó a Gales y a Inglaterra y complicó de lo lindo la final a Nueva Zelanda (8-7). El gen imprevisible de una triple subcampeona mundial sobrevive a unos años nefastos y estará de nuevo en cuartos. Ocho años después, ambas selecciones volvieron a medirse este domingo en Kumamoto y el XV del Gallo, con lo justo, aseguró su billete para cuartos en el grupo de la muerte, eliminado a Argentina. Los artificios ya los pusieron los All Blacks ante Namibia, que aguantó con mérito la media hora inicial.
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