Eben Etzebeth es una bomba de relojería para los Springboks. El segunda línea, figura clave en el rugby sudafricano, sigue en la selección que busca en Japón el tercer Mundial para un país donde el rugby traspasa lo deportivo. Pese a las graves acusaciones que pesan sobre su persona. El jugador, de raza blanca, ha sido denunciado por golpear en agosto a un mendigo de 42 años de raza negra con una pistola y propinarle a él y a otras personas un insulto racista del Apartheid. Su equipo, que ha firmado este martes ante Canadá su victoria más holgada del torneo (66-7), está en un brete y él defiende su inocencia.
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