Desde que Nadia Comaneci y Olga Korbut demostraran al mundo que los cuerpos pequeños vuelan mejor, la gimnasia ha sido cosa de niñas y adolescentes. Y, aunque esta tendencia está cambiando y cada vez más mujeres alargan su vida competitiva hasta la veintena (Simone Biles, la gran estrella de este deporte tiene 22 años), el caso de Oksana Chusovitina es extraterrestre. A los 44 años, la uzbeca compitió este viernes en los Mundiales de Stuttgart con la vista puesta en los Juegos de Tokio del verano que viene, la que sería su octava cita olímpica. Casi tres décadas al máximo nivel. Lo tiene difícil, pero tiene opciones de clasificarse para su enésima final de salto. A falta de un día de competición, Chusovitina es la tercera clasificada en su gran especialidad.
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