Catorce años han pasado desde la última vez que una mujer arbitró un partido de la primera división de fútbol en Brasil. Porque Edina Alves Batista, de 39 años, lleva pitados cinco partidos esta temporada, pero no fue la primera. Sílvia Regina de Oliveira, que hoy trabaja como supervisora de protocolo del VAR, fue árbitra en la máxima categoría de 2003 a 2005. Consciente de que puede inspirar a otras mujeres, Alves explica que la búsqueda de la igualdad es el principal legado que pretende dejarle a este deporte. “A las chicas que quieran ser árbitras no hay que tratarlas desde la compasión. Es una carrera difícil, pero, por suerte, al menos en la dirección de arbitraje en Brasil, a las árbitras se nos evalúa de forma justa y recibimos el mismo trato que los árbitros. Eso ya es una gran conquista”, afirma en una entrevista telefónica esta antigua linier que tuvo que empezar la carrera desde cero para convertirse en árbitra.
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