El brazo izquierdo de Marco Belinelli es un jeroglífico deslavazado con la tinta dando voz a sus cicatrices. Por allí conviven, junto al trofeo de campeón de la NBA de 2014, los dibujos de un casco de espartano, un diamante y un par de dados azarosos apoyados en una frase de Muhammad Ali: “The will must be stronger than the skill” (la voluntad debe ser más fuerte que la habilidad). Nunca le faltó talento al capitán de la Nazionale, que debutó en la élite con apenas 16 años y a los 21 se marchó a hacer las Américas a la NBA, donde acaba de cumplir su 13ª temporada con nueve franquicias distintas, pero el periplo más aciago de la selección italiana en los grandes torneos internacionales también porta su nombre. El escolta de los Spurs lleva esa culpa tatuada en el alma. “Sobran las palabras, los resultados han hablado por nosotros estos años y los más veteranos de este equipo nos sentimos responsables por no haber ganado nada en tanto tiempo”, dejó dicho en la presentación de la Azzurra antes de partir a China para disputar su primer Mundial en 13 años, el regreso al torneo que le vio nacer como figura en 2006.
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