Hay futbolistas excelsos, seguramente irrepetibles, que necesitan sentirse en casa para destacar. Cuando lo consiguen, ya no hay quien los pare. Es el caso de Jennifer Hermoso (Madrid, 29 años). La infancia la pasó entre el cariño de sus abuelos y los roces del fútbol callejero. “Todo lo que aprendí o, mejor dicho, todo lo que soy como futbolista, lo tengo por haberme criado en la calle. Pasé horas y horas en el parque de debajo de la casa de mis abuelos”, explica la delantera. Por una cuestión de mandato familiar fichó por el Atlético, para luego consolidarse en el Rayo Vallecano. Entonces jugaba lejos del área. “No era una extremo clásica, siempre tendía a ir hacia el centro”, explican en el Barcelona. Después de tres temporadas y un título de Liga, hizo las maletas.
source Portada de Deportes | EL PAÍS https://ift.tt/357XC14
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire