Eran días convulsos en las oficinas del PSG, con grandes expedientes abiertos y poco tiempo para reparar en la intendencia. Nasser Al-Khelaïfi y su equipo intentaban desenredar la madeja Neymar sin desatender las peticiones de Thomas Tuchel y, en una de estas, se traspapelaron los informes. A finales de julio, la cuenta oficial del club parisino anunció el fichaje de Idrissa Gana Gueye y lo presentó como “defensa neerlandés de 20 años”, en lugar de hacerlo como volante senegalés de 29, la realidad de su currículo. Quién sabe si Gueye heredó la plantilla preparada para la frustrada incorporación de Matthijs de Ligt. Sea como fuere, la cuestión es que Tuchel tenía por fin al encofrador que anhelaba para su centro del campo. La exhibición de sacrificio y dinamismo que ofreció el miércoles ante el Madrid (6 recuperaciones, 5 balones interceptados, 8,8 kilómetros recorridos y un 92% de efectividad en el pase) justificaron la insistencia del técnico en su llegada.
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