El Valencia reventó la camisa de fuerza que le había anudado la semana pasada, bien fuerte, su propietario Peter Lim, y sumó sus tres primeros puntos en la Liga de Campeones en medio de un ambiente prebélico entre la plantilla y su propietario tras la destitución de Marcelino. La plantilla pausó su enfrentamiento con el dueño, asumió la marcha de Marcelino, y recuperó su compromiso lejos de la morriña y el malhumor que lo empequeñeció en Barcelona tras la abrupta destitución de Marcelino que cayó como una bomba en el vestuario.
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