Bartomeu está obsesionado con la Champions. Y, como está harto de perderla, parecería por su forma de actuar que para volver a ganarla necesitara repetir la secuencia del 2015, cuando el Barça salió campeón de Berlín. Entonces, a inicios de año, destituyó al director deportivo Zubizarreta, convocó elecciones a la presidencia y se puso del lado de Messi sin desautorizar a Luis Enrique. El jugador argentino, enfadado por su suplencia en Anoeta, desafió al entrenador y no acudió al entrenamiento de puertas abiertas que se organiza por Reyes en el MIniestadi. Malo cuando un jugador dice que tiene gastroenteritis como hizo aquel día el 10.
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