El partido que Levante y Zaragoza disputaron el 21 de mayo de 2011, la última jornada de liga, en el estadio Ciudad de València, además de flojo, fue muy desequilibrado. El Levante, que no se jugaba nada en la tabla, apenas tiró a puerta, casi no cruzó el centro del campo y la mayor parte de las veces que recuperó el balón sus jugadores reaccionaron lanzándolo lo más lejos posible. El Zaragoza, al borde del descenso a Segunda, atacó, en cambio, como nunca: fue el partido que más veces disparó a puerta en la temporada -marcó cuatro goles, aunque dos fueron anulados por fuera de juego- y sus jugadores hicieron, en la medida de sus posibilidades, todo lo posible por ganar. El inusual comportamiento de ambos equipos, reflejado en el análisis estadístico de un partido que acabó con victoria del Zaragoza por dos a uno, se debió, según la Fiscalía Anticorrupción, la Liga y el Deportivo de la Coruña –que descendió en aquella jornada- a que el equipo aragonés sobornó con casi un millón de euros a los jugadores de Levante. El juicio del caso, el primero por un supuesto amaño en un partido de Primera en España, ha comenzado este martes en Valencia ante el magistrado de lo penal Manuel Aleis.
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