mardi 13 août 2019

Osasuna apela a la intensidad

En Berriatua, un pueblo vizcaíno de 5.000 habitantes, hay un pequeño campo de fútbol y un enorme frontón de cesta punta. Durante la gran época del Jai Alai americano, de dicha localidad, por la que no pasan ni el tren ni la autopista, salieron más de una cincuentena de pelotaris hacia Miami, Tampa o México DF, muchos de ellos, amigos de Jagoba Arrasate, que, sin embargo, prefirió el balón, y después de una modesta carrera como futbolista se pasó a los banquillos. Casi despreciado en Anoeta, donde metió a la Real en la fase de grupos de la Champions y al año siguiente en la Liga Europa, descendió un escalón y durante tres años dirigió al Numancia. En junio del año pasado firmó por Osasuna. El equipo rojillo acertó de pleno al escoger entrenador. Porque después de un año de transición, Arrasate, recibido con cierta desconfianza en Pamplona, consiguió el objetivo del ascenso a Primera, además con una holgura insospechada.

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