El instinto del goleador está en los espacios y la eficacia en la precisión. João Felix no es un goleador puro. Pero suma esas dos virtudes a un repertorio que le habilita para jugar de enganche o segunda punta. Tiene pase y tiene gol. Tiene dinamita en la cabeza y en los pies se la enseñó anoche a la Juventus de Cristiano y del renovador Sarri. En dos fogonazos traicioneros el chico de los 126 millones de euros retrató primer a Chiellini y después a De Light. Palabras mayores en cuestión de centrales. Ninguno de los dos le esperaba tan puntual y tan quirúrgico para enganchar de primeras sendos remates que superaron a Szczesny. Dos centros lejanos, uno de Trippier desde el lateral y otro de Lemar desde 40 metros los convirtió en oro. El Atlético cierra la pretemporada inflamado por su condición de invisto, por el 7-3 al Madrid, por otro triunfo de prestigio como este ante la Juve y por el entusiamo que destila João Felix.
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