Ousmane Dembélé no se corrige en la calle ni en el campo para desesperación del Barça. A sus 22 años, corre el riesgo de convertirse en un caso perdido para el club azulgrana. La última lesión del extremo, la sexta desde que llegó en 2017 —la quinta de carácter muscular— delata su peculiar manera de ser y explica su mal partido en Bilbao. Dembélé fue requerido tres veces por los servicios médicos desde que se puso la mano en el muslo izquierdo durante la primera parte del estreno liguero ante el Athletic. El doctor le preguntó qué le pasaba cuando observó su mueca de dolor en la cancha, volvió a requerir su opinión al final del partido y fue citado para una ecografía el lunes en la Ciudad Deportiva. Los doctores no tuvieron respuesta de Dembélé.
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